La Invitación: La ironía de los swingers

Dirigida por Olivia Wilde, a partir del guion de Cesc Gay, adaptado por Rashida Jones y Will McCormack. La invitación (2026) nos presenta a Angela (Olivia Wilde) quien invita a cenar a sus vecinos Hawk (Edward Norton) y Piña (Penélope Cruz), pero su esposo Joe (Seth Rogen) los considera desagradables por los ruidosos que son en la madrugada. En la cena conviven y Hawk les propone intercambiar parejas. Angela se va con Hawk y Piña con Joe; sin embargo, esto solo provoca que salgan a relucir los problemas maritales de Angela y Joe. La invitación toma situaciones cotidianas de pareja; la falta de comunicación, el aburrimiento y los remordimientos debilitan la relación y crean un ambiente hostil. El matrimonio se vuelve aburrido cuando ambos ya no sienten amor ni admiración mutua, lo que genera que las dinámicas cambien.
Sus protagonistas, Joe y Ángela, tienen una relación insatisfecha. Joe, sarcástico, gruñón e infeliz, considera que su matrimonio impidió su sueño de tocar con su banda. Resignado a la paternidad y a su trabajo como profesor en un conservatorio de música, libera su frustración con el sarcasmo. Ángela es controladora e insegura; cree que su esposo ha dejado de desearla y le reprocha que no valora su vida. Ella intenta evitar el rechazo durante la cena y busca aparentar que su matrimonio es bueno. Insatisfecha, envidia los orgasmos que escucha en el departamento de su vecina.

Los vecinos Piña y Hawk son misteriosos, sinceros y dispuestos a experimentar nuevas dinámicas. El dominio de la relación recae en ella. Orgullosa, alegre y controladora, cree que una relación debe ser siempre abierta, incluso en los problemas y siempre se comunica con Hawk. Él es el más enigmático, un ex bombero que sufrió la muerte de su primera esposa. Tuvo depresión y al conocer a Piña quien también fue su terapeuta, superó la tristeza. Es el personaje más enigmático porque superó su depresión y a diferencia de Joe, acepta que no puede apegarse a su pasado, porque de haber seguido así no podría tener una relación con Piña.
Pese a los temas que aborda, el humor ayuda a profundizar esa tensión. Los problemas de Joe y Angela personifican las consecuencias del desgaste emocional, impulsadas por la incomprensión de ambos. Son cómicos porque, aunque insisten en aparentar que están bien, saben que su relación está al borde del divorcio. El intercambio de parejas muestra las carencias de la pareja; Angela y Joe decepcionados, impotentes y emocionalmente bloqueados, no disfrutan de su relación, sobre todo por su deseo de no estar presentes: él vive en el pasado y ella en el futuro.

Las inseguridades y el deterioro alejan a las parejas de la intimidad, pero la obra nos da esperanza, pues, a pesar de las inseguridades y las dinámicas negativas, se redescubren al hablar con honestidad. Una película que nos recuerda que las comedias románticas pueden profundizar en el matrimonio con humor y a partir de una premisa original.
