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DEADS MAN’S WIRE: LA REVOLUCIÓN NO SERÁ TELEVISADA

Dead Man’s Wire © Row K Entertainment.

Dead Man’s Wire (2025), escrita por Austin Kolodney y dirigida por Gus Van Sant, basada en el secuestro real de Indianápolis de 1977, nos cuenta la historia de Tony (Bill Skarsgård) quien compró un terreno que iba a formar parte de un gran proyecto inmobiliario, no obstante después de adquirirlo este se canceló.

Vengativo, agenda una cita con M. L. Hall (Al Pacino), dueño de la inmobiliaria Meridian Mortgage Company, pero este está de vacaciones, así que toma como rehén a su hijo Richard (Dacre Montgomery) y le coloca un cable que asegura la escopeta a su cuello. En esa condición, lo traslada a su departamento, donde hay explosivos y negocia con las autoridades su liberación a cambio de una disculpa pública, cinco millones de dólares como compensación e inmunidad legal.

El crimen se vuelve mediático cuando Linda Page (Myha’la) le da cobertura desde el inicio y a medida que avanza la negociación, se involucra el locutor local Fred Temple (Colman Domingo), quien ayuda a las autoridades a cumplir las demandas de Tony.

Dead Man’s Wire © Row K Entertainment.

El secuestro que comete Tony muestra una sociedad sin límites, con policías incapaces de detener al criminal que tienen frente a ellos, sometidos a sus exigencias. Tony, confiado en que saldrá impune del mismo modo que los magnates inmobiliarios, es un mártir que justifica su crimen para que lo reconozcan y exhiba él mismo a los que considera los verdaderos ladrones. Mr. Hall es codicioso, altanero y frío; poco le interesa que su hijo salga con vida. Richard es más amable, sumiso y trata mejor a sus subordinados, pero siente un vacío por el abandono de su padre. En la negociación, Tony se impone ante los medios, los Hall y la policía como una forma de recompensar el daño y cada exigencia cumplida representa una victoria para él.

La rebeldía de Tony es aislada y no pretende derrocar a «la clase en el poder», si bien muestra destellos marxistas, como el uso de las armas como último recurso, está vacía de contenido político, ya que no profundiza en las motivaciones sociales, reduciéndose solo a un motín contra el interés inmobiliario de los Hall, apoyado por algunos ciudadanos.

Dead Man’s Wire © Row K Entertainment.

Es interesante ver cómo se señala la culpabilidad por incapacidad mental para simplificar los problemas profundos y crear un chivo expiatorio, idea que contrasta con el estilo del director, humanizando a su protagonista Tony, quien es un ciudadano común, decente y amable con su víctima, tiene sentido del humor, habla sobre temas cotidianos e incluso tiene gustos sofisticados, como escuchar jazz y hasta bailar.

Dead Man’s Wire es tensa y dramática, con el estilo pausado y los planos medios característicos del cine de Gus Van Sant. Se toma su tiempo para desarrollar las escenas, centra la acción en el secuestro y la negociación, y las actuaciones de Skarsgård y Montgomery mantienen el ritmo de la película. Van Sant entrega un thriller anárquico, con insinuaciones políticas, que se ríe de la poca seriedad de la lucha revolucionaria.

Trailer oficial de Dead Man’s Wire
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